Sacrificar el Senado, ¿qué será lo siguiente?

Lo bueno del (neo)fascismo español es que se le ve venir, lo malo es que no hay quien lo pare.

Tras las pensiones, la última reforma estructural -las de ellos, las que acaban con derechos y no con PPrivilegios- que le queda al Partido Popular -y que esperan tenga el efecto salvífico de reconciliarle con su electorado- es la reforma de la estructura del Estado, que a veces -para generar más confusión si cabe- denominan “reforma de la Administración”.

La reforma local se lanzó con el globo sonda de la reducción de un 30% lineal de los concejales pero fue un fiasco porque nadie identifica que los ediles -la mayoría de pueblos- sean caros –efectivamente no lo son– y la reforma se concreta al final en privatizar los servicios públicos municipales y depauperar a los trabajadores pero sí guardan una perita en dulce para el postre: eliminar el Senado y más ahora que el PSOE ha decidido “cerrarlo” y de paso desprestigiar el trabajo de sus senadores –actuales y anteriores que no han dicho nada en público al respecto en un mes– con una propuesta que los sustituye por embajadores de las Comunidades Autónomas (epígrafe 5.1, página 19) que votarían sólo algunas leyes. Esta propuesta se llevó a Oviedo a esa pantomima de debates -“Diálogos” los llaman- que hace el PSOE para justificar su reposicionamiento ideológico y la negativa a convocar la Conferencia de Organización por parte de la dirección actual -de ilegítima la califico yo por esa misma razón-. Por supuesto, este tema no se nombró en las conclusiones:  y casi una semana después, no existe ningún documento ni declaración con la que poder saber en qué quedó ese “debate”.

¿Quién defenderá el Senado entonces? ¿CiU y PNV, que prefieren una relación bilateral de Cataluña y País Vasco con el estado central y que están “a otra cosa”? ¿BNG que desde que su senador estrella tuviese sus 15 minutos de gloria en Salvados no ha vuelto a hacer ninguna propuesta al respecto? ¿IU qué se limita a repetir que merece una reforma radical -sin especificar- pero que con su actual configuración tiene una representación residual de 2 que llegó a ser en 2007 de ninguno? UPyD aún menos porque, al igual que IU, nunca va a tener una representación decente y sobre todo porque su estrategia “veleta” de decir lo que cree que los votantes quieren escuchar la llevó hace tiempo a adoptar los análisis y propuestas 15mayistas según los cuáles los coches oficiales y el Senado son los dos cánceres de este país y como tal deben ser extirpados.

¿Y Coalición Canaria? Sería lógico si de verdad fuera un partido que defiende al archipiélago puesto que el Senado es la única cámara donde los ciudadanos de las llamadas islas no capitalinas tienen al menos un representante sin depender de los repartos de poder de los partidos al hacer las listas como pasa en el Congreso pero su líder -mago listo y estudiado como es- viendo el avance del sentimiento anti institucional imperante se lanzó a proponer su cierre si no se reforma -sin mojarse con cuál es su modelo, claro-. ¿Que pensarán los senadores de CC: Narvay Quintero y Miguel Zerolo? Pues el primero no lo sé porque no me ha respondido a las dos preguntas al respecto que le he hecho y el otro bueno, no pensará en nada más que en seguir siendo aforado.

Este clima favorable a eliminar una cámara de representación de la ciudadanía -porque eso es lo que es el Senado- tiene “argumentos” fácilmente rebatibles pero hay uno que además es especialmente peligroso: “es que estamos en crisis y el Senado es caro” por lo que siguiendo esa lógica -llamémosla directamente neofascista- podemos eliminar en su lugar los parlamentos autonómicos u otras administraciones menos democráticas -puesto que no las eligen directamente los ciudadanos- como las Diputaciones provinciales o el culmen de lo antidemocrático: la Casa Real -casualmente los fans del argumento económico sostienen sin datos que es más barata que una Jefatura del Estado republicana, sin aportar datos, por supuesto-.

Todo esto dicho de otro modo: no es economía, es ideología. ¿Quién los parará?

Visita virtual al Senado

Actualización: En 48 horas he tenido: una respuesta en Twitter de Narvay Quintero -no a lo que yo le pregunté pero respuesta al fin y al cabo- y un comentario -sí, uno sólo- que me informa de que un senador socialista, nada más y nada menos que Xisco Antichponente en la comisión de reforma del Senado- calificó de error la propuesta -por cierto no debatida con el grupo parlamentario de senadores socialistas según se deduce-. 

A lo mejor serán los isleños quiénes paren este ataque antidemocrático. ¡Qué así sea!

Odian el Senado porque odian España

¿Por qué sabemos cuánto ha costado la web del Senado y no la de ninguna otra institución? ¿Por qué se identifica el gasto con la Cámara en lugar de con el PP que es quien la rige con mayoría absolutísima?

Todas esas cadenas de correos electrónicos que apuntan a “los políticos” como responsable de la situación que vivimos incluyen una serie de propuestas que -lejos de ser regeneracionistas- son expresiones de un proyecto centralista y donde, en última instancia, los representantes son sustituidos por “gestores”, es decir: un nuevo fascismo. Si hay una de esas propuestas que han calado en la sociedad es, sin duda, la eliminación del Senado.

No es fácil defender su existencia en las conversaciones en las que sale el tema, hace las leyes y controla al Gobierno -suelo decir-, para eso está el Congreso -suelen responderme-. Aún más difícil es explicar su función de “cámara de representación territorial” porque la propia Constitución en su calculada ambigüedad no aclara a qué territorios se refiere más allá de mezclar provincias, islas, “poblaciones” de Ceuta y Melilla y al mismo tiempo a las CCAA -qué tampoco se sabía cuántas iban a ser en 1978-. Y muy pocos saben que su principal competencia exclusiva es aprobar “las medidas necesarias” -que no suspensión de la autonomía, que eso no existe- del famoso artículo 155.1:

Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

Puede parecer incongruente que una Cámara con histórica sobrerepresentación de las derechas tanto estatal como autonómicas la desprecien tanto pero se explica porque la derecha estatal ignora la pluralidad de España y las “periféricas” buscan la bilateralidad en las relaciones entre el Gobierno central y los autonómicos -de los que se creen dueños-. Caso aparte es el de UPyD, que juega a decir -en esto también- una cosa y la contraria: en las redes sociales y en declaraciones de sus dirigentes abogan por su supresión pero al final también prometen su reforma -sin concretar- y no dejan de presentar candidatos, con vídeos tan cargados de propuestas como éste:

Más preocupante es la falta de defensa por parte de las izquierdas estatales, más allá de la repetida promesa de su reforma en todos los programas electorales… por no hablar de ciertas izquierdas que se apuntan al discurso antitodo, con episodios tan penosos como la entrevista de Jordi Evolé al entonces senador del BNG Xose Manuel Pérez Bouza que habla de la inutilidad del Senado:

Por cierto, este senador, anteriormente portavoz en una Diputación provincial -y hasta que entrara a trabajar en esas dos instituciones que tanto denosta, hace 13 años, enfermero-, que anuncia que en el siguiente pleno presentaría una reforma del Senado, no lo hizo, es más: se volvió a presentar a las elecciones con un programa electoral que no la incluía y tras no salir elegido fundó otro partido, que tampoco menciona dicha reforma… y con el que se estalló en las elecciones autonómicas.

Tampoco ayuda a la valorización social del trabajo en el Senado el sesgo desde el punto de vista informativo que se resume en la pregunta periódica: ¿para qué sirve el Senado? cuestión que nunca he visto tratar sobre la CNMV o el CGPJ. Por otro lado, sólo el seguidismo desde los medios de comunicación canarios de la agenda política marcada por los nacionales explica como el único espacio político donde se recoge el principal hecho diferencial canario, la insularidad -sin la imposición de las artificiosas provincias- no tenga ninguna relevancia mediática.

Y no es que no haya propuestas de reforma, por ejemplo, ésta de la Fundación Alternativas -que recomiendo porque tiene un punto de vista desde las Ciencias Sociales y menos constitucionalista- escrita hace ya 5 años por @AlbertPenades -que publica en eldiario.es– e @iurquizu -figura emergente en los think tank cercanos al PSOE y habitual de El País-, y en la que se analizan las dos claves: la elección de los senadores y la mejora de su función como cámara territorial.

El problema final es que las izquierdas siguen esperando el consenso con unas derechas que consideran sus PPrivilegios: la sobrerrepresentación rural y la bilateralidad como derechos innegociables. Esas derechas -tanto estatal como autonómicas- que en el fondo odian el Senado porque podría ser la expresión del proyecto en común -siempre inconcluso- basado en el respeto a la diversidad que es el Estado de las Autonomías, o yendo incluso un poco más allá: en el fondo odian a España porque no es como les gustaría.